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Uvas, bayas de colores

Tiempo de lectura: 3 minutos

De pulpa blanca o púrpura, siempre dulce, la piel de esta fruta que ahora comienza a pintar los paisajes, puede ser de tan infinitos colores y matices como infinito es el universo: las hay blancas y negras, pero también amarillas, verdes, rojas o moradas… 


Estas pequeñas bayas de colores, adornan las vides que crecen en paralelo en los campos y retorcidas en las parras que dan sombra a las casas y los patios en los días de verano. El alimento de este mes está en su apogeo a partir de ahora, mediados de septiembre, y durante todo el otoño, desde tiempos infinitos, y es que la uva es una de las primeras plantas que cultivó el ser humano. Tan antigua como la humanidad, es otro pequeño regalo de la madre tierra y el padre sol. Ya lo dijo Galileo Galilei: “El sol, a cuyo alrededor giran tantos planetas, no se olvida de madurar un racimo de uvas”.


De la época prehistórica


Su origen se pierde en la época prehistórica, no en vano se han encontrado sus semillas en yacimientos arqueológicos de la Edad de Bronce. Los griegos y los romanos cultivaban la uva morada, y la usaban tanto para comer fresca como para elaborar vino. Ambas culturas tuvieron su respectivo dios para rendir culto a este elixir de la uva, Dionisos y Baco. En Egipto también se cultivaba la uva morada como lo muestran antiguos jeroglíficos.
En Europa, el viejo continente, el origen de su cultivo se sitúa en la región asiática del mar Caspio. Desde allí las semillas se dispersaron hacia el oeste por toda la cuenca mediterránea, pero hoy en día las semillas de este fruto están expandidas prácticamente por todo el mundo.


Planta trepadora


La mayor parte de la uva proviene de la especie vitis vinifera. Se trata de una planta trepadora que crece hacia el cielo gracias a unos zarcillos que se enroscan a otras plantas. Sus hojas son grandes, alternas y lobuladas, formadas por cinco nervios principales, y sus flores, pequeñas, se agrupan en racimos, sostenidos por un solo tallo. 
El fruto es una pequeña baya que puede tener forma esférica, elíptica, ovoide, cilíndrica o arqueada. Tantas formas como colores, dependiendo de las especies, desde la rotundifolia, la munsoniana y la monepol, de poco interés comercial, pasando por la canicas, champinii y labrusca, especies americanas, y hasta la viniera, la principal variedad para elaborar vino.


Llena de propiedades


Pero, más allá de ser el ingrediente fundamental del vino, las uvas son nutritivas y saludables, ya que están llenas de minerales, vitaminas y antioxidantes. La uva es rica en potasio (300 mg), contiene un poco de vitamina C (7 mg), más vitaminas del grupo B (B1, B3, B5, ácido fólico), vitamina E (0,7 mg) y, sobre todo, flavonoides o pigmentos que favorecen la salud. Las uvas negras son ricas en antocianinas y resveratrol, mientras que en las blancas destaca la quercitina. 


El resveratrol es una sustancia que bloquea los radicales libres, directamente relacionados con el envejecimiento y la degeneración celular. Por ello, hay quien considera a las uvas como un elixir de la eterna juventud. De hecho, actualmente existen multitud de tratamientos de belleza cuyo principal ingredientes es la uva, y es que esta baya nos cuida por dentro y por fuera, desde las células hasta la piel. Sin olvidar que también se puede usar para preparaciones medicinales como aceites, emplastos y cremas.


Llena de energía


Además es un fruto lleno de energía. Se trata de una fruta rica en azúcares naturales, precisamente contiene el doble que la mayoría de las frutas. La uva se ha usado desde hace mucho tiempo por sus propiedades curativas. Es laxante, diurética y depurativa y resulta indicada para el equilibrio orgánico.


Sean del color que sean, las uvas crudas son deliciosas, pero también las podemos saborear en zumos y macedonias, e incluso en mueslis, yogures, helados y cremas, mouses y flanes. También son un buen acompañamiento en ensaladas o en arroces. No faltan tampoco en sopas frías como el ajoblanco malagueño o platos tan tradicionales como las migas.


La uva pasa


Otra opción muy saludable son las uvas pasas. En este caso la uva se seca y se deja parcialmente deshidratada, lo que nos permite comerla a lo largo de todo el año. Existen muchas variedades de uvas usadas para la elaboración de pasas, cabe resaltar las pasas de uvas de corinto, que como su nombre indica, son uvas originarias de la ciudad griega de Corinto. Otra variedad de pasas muy comunes y valoradas por su textura suave y carnosa son las pasas sultana. Y otras más conocidas y cercanas son las pasas de Málaga. También existen uvas al caramelo, el jarabe de uva y jalea de uvas. 


Estas pequeñas bayas también han sido fuente de inspiración para poetas. Pablo Neruda las cita en varios de sus poemas, entre otros en este llamado Tarde:


Y yo pertenezco 

como átomo negro

a las áridas tierras

y a la luz del otoño

en las uvas…


Estamos en la época de pasear por los campos y veredas, ahora que estamos en pleno equinoccio, y contemplar la luz del otoño en las uvas…

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