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La castaña, el regalo del bosque

Tiempo de lectura: 3 minutos

En otoño, cuando el verde de las hojas da paso a tonalidades amarillas, ocres, rojas y naranjas, cuando pasear por el bosque se convierte en una celebración de colores, encontramos entre las hojas que pisamos unas bolas espinosas que se parecen a pequeños erizos. Dentro contienen el regalo del bosque. Las castañas, como los bosques, son mágicas, y es que además de ser ricas, sanas y nutritivas, según nos cuentan varias tradiciones ancestrales tienen cualidades especiales. Regalar una castaña, llevarla en el bolsillo, incluso tenerla sobre la mesilla de noche o debajo de la almohada, dicen las leyendas que es como tener un amuleto que da suerte. 

La castaña llega con el frío para darnos calor, y nos ayuda a mantenernos en salud. El castaño es uno de los árboles más hermosos y longevos, algunos de ellos pueden alcanzar los 30 metros de altura y llegar a producir hasta 400 kilos de castañas. Suelen ser árboles majestuosos, centenarios, incluso los hay de más de mil años. 

“Árbol del pan”

Castanea sativa es el nombre científico de este árbol que a lo largo de la historia ha tenido otras denominaciones un tanto curiosas. Jenofonte, el gran filosofo e historiador de la antigua Grecia, llamó al castaño el «árbol del pan», convencido de que era un alimento básico de nuestra dieta. Galeno compartía la misma opinión. Según este gran médico de la antigüedad, las castañas dan al cuerpo más “nutrientes” que ningún otro fruto salvaje. No hay que olvidar que la castaña fue el alimento básico en tiempos de hambruna en los pueblos mediterráneos. En algunas épocas llegó incluso a ser el sustituto del pan: en la Edad Media fue un alimento esencial para los más humildes, que lo utilizaban como harina para hacer pan cuando no disponían de trigo.

En la antigüedad clásica, las castañas eran el alimento de los difuntos en su viaje al más allá. Pero volviendo al aquí y al ahora, tenemos que citar ese momento tan especial en el que al pasear por la calle un día de inicios de otoño percibimos por primera vez el aroma de las castañas asadas, un momento tan mágico como un paseo por el bosque. Ver la imagen del castañero en un rincón o en una plaza es una imagen que nos lleva a la infancia. El de castañero es, posiblemente, un oficio cuyo origen se remonta varios siglos atrás, un oficio que era de mujeres, conocidas popularmente como castañeras.

Ritos y fiestas

Las castañas son parte de ritos y fiestas en muchas culturas. Se cree que los celtas celebraban reuniones nocturnas en el bosque en torno al fuego, el magnus ustus, el gran fuego, y de ahí el nombre de ‘magosto’. La recogida de las castañas es un día especial con nombre propio como el propio magosto en Galicia, el amagüestu en Asturias, la magosta en Cantabria, la calbochá o carbochá en Extremadura, el tostón en Andalucia, la castanyada en Cataluña, y gaztañerre eguna gaztain jana en Euskal Herria. En Portugal se conoce esta fiesta como magusto.

Las castañas son originarias de la región mediterránea y eran muy estimadas por los romanos. Más allá de las leyendas es un fruto lleno de propiedades. Contiene un 40% de carbohidratos, 4% de proteínas, 2,5% de lípidos. Además contiene sales minerales, vitamina C, riboflavina (Vit. B2), niacina y vitamina B6. Aunque la asada apenas tiene vitamina C. Muy rica en potasio (500mg) y bastante rica en zinc y hierro.

Solas mejor

La castaña es el fruto más almidonado, y el almidón de la castaña, al igual que el de la patata, es más asimilable si está cocido. La castaña es mejor comerla sola, y de ser acompañada que sea de verduras o ensalada. En caso contrario, el almidón fermenta con facilidad y de ahí su fama de que produce muchos gases. El almidón comienza su digestión en la boca con la ptialina o amilasa salivar, y por eso es imprescindible su buena insalivación. 

Podemos comerlas crudas, hervidas o asadas. Precisamente lo más habitual y típico es comerlas asadas, para lo cual es característico hacerles una incisión en un lado para que no exploten. Cocidas se pueden utilizar para hacer puré o una guarnición. Y cada vez se están recuperando más recetas tradicionales para hacer dulces como flanes, mazapanes, cremas, crepes, pasteles o bizcochos. Al no ser un cereal no contiene gluten, y con la harina de castaña podemos elaborar panes o pasta.

Canción de nochebuena

La castaña, como hemos dicho, representa propiamente el otoño, pero ahora que estamos a punto de comenzar el invierno está mas que justificado que hayamos elegido este fruto tan especial como alimento del mes de diciembre. Un mes ideal para calentarnos las manos con el cucurucho de castañas mientras paseamos por nuestras ciudades, sin olvidar ese dicho popular que dice, “en diciembre se hielan las cañas y se asan las castañas”. Ahora que está a punto de comenzar la Navidad queremos hacer referencia también a esa canción vasca, propia de está época, en la que se habla de castañas asadas y que durante estos días se cantará en nuestras casas. Hator, hator mutil etxera, gaztaina ximelak jatera… Una letra preciosa que dice así:

Ven, ven a casa chico
a comer castañas asadas
para celebrar la nochebuena
junto al padre y la madre,
verás al padre reír
y a la madre llena de alegría.
Dale, muchacho,
cuida el fuego
hasta asar las castañas,
hasta asar las castañas, 
chipli chapla pun!

Que pasemos una
Feliz nochebuena!

¡Qué aproveche! On egin!

10 comentatios

  1. Manuel

    Hola
    Echo en falta alguna forma de conservar las castañas , para poder disfrutar de este preciado alimento en otras épocas del año .
    Me gusto mucho el artículo . Muchas gracias
    Manuel

  2. Maria de Carmen Lopez Lopez

    Buenas tardes gracias por el articulo, me encanto, aunque de momento vivo en Madrid soy gallega y los castaños y los robles me parecen arboles majestuosos., y por su puesto el fruto la castaña , antes en las aldeas se comia caldo de castañas.
    rico y nutritivo y asadas son riquisimas bueno gracias de nuevo y un abrazo

  3. Isabel

    A mi me encantan las castañas pero nunca he visto un castaño y me encantaría verlo y coger castañas. Yo, como Miguel también echo de menos un modo de conservarlas. Gracias, está muy bien el artículo.

  4. Ana

    Manuel e Isabel…googleen, al menos, cómo es el asunto de la conservación.
    O usen el freezer. O córranse a algún pueblito a preguntarles a los ancianos.
    Y después pónganse a exportar castañas al mundo, ja!
    Lástima que mi padre gallego haya muerto, y no pueda preguntarle.
    Siempre me hablaba de las castañas de su infancia.
    Acá, en Buenos Aires , no tengo castaños a mano.
    Saludos!

  5. Gurutz

    Estaria fenomemal si lo publicaseis tambien en euskera

  6. Maite

    En invierno para mí las castañas son como un buen potaje de alubias con sus sacramentos me encanta ir a cogerlas cuando caen del árbol y luego comerlas unas veces cocidas y otras asadas es otro maravilloso regalo de la naturaleza pero sí que es verdad también me gustaría conservarlas fuera de época pero no sé cómo hacerlo tenéis alguna información al respecto muchas gracias por todo
    Un abrazo

    • Zuhaizpe

      ¡Muchas gracias por seguirnos y por comentar! Las castañas se pueden conservar en un lugar seco y fresco durante un tiempo, en la nevera se mantienen un mes y también se puede optar por congelarlas, guardarlas al vacío o deshidratarlas. No obstante, nosotros siempre abogamos por comer producto fresco y de temporada.

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