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Come remolacha, come violeta

Tiempo de lectura: 4 minutos

Rojo, naranja, amarillo, verde, cián, azul y violeta. La luz se descompone en los siete colores del arco iris y cada uno de ellos nos aporta una frecuencia solar, una energía, una fuerza. Ese mismo arco iris que se dibuja en el cielo se refleja también sobre la madre tierra, que nos nutre con un arco iris de alimentos, desde el amarillo de un limón, hasta el rojo-violeta de la remolacha. Y hoy vamos a hablar precisamente de la remolacha, el alimento que hemos elegido para este mes de agosto que está a punto de terminar. Comer remolacha, es comer rojo-violeta, comer color, comer tierra.

El color de la remolacha varía de rosáceo a violáceo, aunque la pulpa suele ser de color rojo oscuro. En algunas ocasiones puede verse círculos concéntricos de color blanco. El violeta es una combinación de azul y rojo que dependiendo de la intensidad de cada uno de ellos adquiere una tonalidad, cada una con nombre propio: morado, lila, púrpura, magenta… Matices que aparecen en la remolacha, esa hortaliza que oculta bajo la tierra se impregna de la luz del sol absorbiendo una frecuencia concreta. Al comer remolacha, comemos esa energía del sol, pero también la de la tierra, de sus minerales, y es que si hay un alimento que tenga sabor a tierra, esa es la remolacha.

Verdura raíz

Efectivamente tiene el impulso de la tierra, y como verdura raíz, los nutrientes de la remolacha, nos llegan hasta el sistema neurosensorial, estimulando el pensar e impulsando la organización del Yo.

Beta vulgaris es el nombre científico de esta planta originaria del norte de África y cuyo cultivo data del siglo II a.C. Una planta que dio lugar a dos hortalizas: una con hojas abundantes, la acelga, y otra con raíz engrosada, que es la que nos ocupa. Como curiosidad decir que las antiguas civilizaciones solo consumían las hojas de la remolacha: la raíz la utilizaban únicamente como medicamento para combatir los dolores de muelas y de cabeza.

Un tesoro escondido 

Esta especie herbácea perteneciente a la familia de las amarantáceas. La remolacha se siembra a partir de abril y se puede cosechar hasta principios de otoño, por eso en este mes, en esta época, es un alimento que podemos encontrar abundantemente en nuestras huertas, con sus hojas verdes y sus ramas rojas, al ras de la tierra, y ese bulbo violeta en el interior, como si fuese un tesoro escondido en la tierra, una raíz esférica, con una piel fina que recubre una pulpa oscura con círculos concéntricos.

Curiosidades de la remolacha

Como curiosidad podemos decir que también se utiliza como colorante natural, por su pigmento tan intenso, en pintalabios y coloretes, en tintes, y en la industria alimentaria para dar color a alimentos con sabor a fresa, desde yogures a pasteles, a gazpachos y cremas. En Zuhaizpe es una de las hortalizas estrellas de la cocina, cruda en zumos y ensaladas, en cremas, en hummus y para elaborar el falso tomate.

También podemos utilizar sus hojas verdes, que resultan excelentes, crudas en ensaladas o licuados, o cocidas como si se tratase de espinacas. Pero sin duda la mejor manera de comer la remolacha es hacerlo de comiendo su raíz de forma cruda. Un zumo con dos terceras partes de zumo de zanahoria con una tercera parte de remolacha roja es un zumo que nos nutre profundamente. 

Rica en minerales y antioxidantes

Y es que la remolacha es rica en potasio (300 mg), en ácido oxálico (300 mg), en calcio (15 mg), en magnesio (25 mg) y en fósforo (25 mg). Además contiene un poco de hierro (0,7 mg), y junto a todos esos minerales contiene también rubidio. Gracias al ácido fólico que contiene es interesante en ciertas anemias, y también contiene azúcares (5% de sacarosa).

Pero si por algo se caracteriza la remolacha es por su cantidad de antioxidantes. Contiene vitaminas del grupo B, sobre todo de ácido fólico, y de vitamina C (5mg), y trazas de betalainas. Así como las zanahorias tienen betacarotenos, que son lo que dan el color naranja, la remolacha contiene betalaínas. De hecho, algunos de los nombres que adquiere esta hortaliza tiene su origen en ese flavonoide, la betaína, el pigmento rojo tan característico de la remolacha. Nos referimos a nombres como betarraga, betarraga, beteraba o betabel.

Una hortaliza versátil

Nombres que encontramos en diferentes latitudes, de la misma manera que encontramos platos específicos elaborados con esta hortaliza violeta. La versatilidad de la remolacha en la cocina es sin duda otra de sus ventajas. Podemos rallar una remolacha y poner el color violeta en una ensalada arco iris, podemos hacer un hummus rosa de remolacha, pero hay muchas más opciones. 

¿Sabías que el pastel Red Velvet tiene como ingrediente principal la remolacha?, ¿o que la más famosa y tradicional sopa de Rusia se llama Borsch que traducido a esloveno antiguo significa remolacha? 

Las hojas de esta planta son también uno de los ingredientes del preboggion, mezcla de hierbas típica de la cocina de Liguria. En El Salvador, la remolacha es una parte esencial para hacer ensalada de papas, la cual consiste en papas cocidas cortadas en cubos, con perejil, remolacha y cebolla. En Colombia es muy conocida la llamada ensalada roja, que consiste en remolacha y zanahoria cortadas en cubos pequeños. También se puede consumir en forma de zumo ya sea puro o mezclado con otros como el de naranja y zanahoria. En Venezuela se conoce como batido tres en uno. Una variante del zumo de zanahoria y remolacha de la casa bajo el árbol, esa mezcla de naranja y violeta, que nos alimenta de tierra y sol, nos alimenta de color, de naranja y violeta, de parte del arco iris.

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